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Cuba sigue igual un día después de la frustrada marcha disidente del 15N

La ONG jurídica Cubalex confirmó al menos 77 casos de personas arrestadas, sitiadas en sus domicilios o víctimas del acoso de simpatizantes del Gobierno

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El Gobierno cubano, que no autorizó la marcha, desactivó la protesta con un inusual despliegue policial en las principales ciudades, mítines de repudio, detenciones de opositores y bloqueos en las casas de activistas y periodistas independientes.

La resaca de la iniciativa disidente del 15N, neutralizada por el despliegue de las fuerzas de seguridad, embebe a un país en el que la polarización y las causas políticas, económicas y sociales de la frustrada protesta siguen igual de presentes.

En respuesta, el grupo Archipiélago, impulsor de la marcha por un cambio político en Cuba acusó al Gobierno de violar sus derechos fundamentales y propuso prolongar las manifestaciones hasta el 27 de noviembre.

El colectivo argumentó que ‘las causas que motivaron la convocatoria del 15N siguen vigentes’ y el Gobierno ‘no ha entendido el mensaje’, por lo que apuesta por insistir.

El llamado de la plataforma, que aboga por el cambio político dialogado y pacífico y la liberación de los presos políticos, ha sido seguir usando el color blanco, mantener el tema en las redes sociales y un cacerolazo diario a las 9 de la noche.

Actos de “repudio” como respuesta

La ONG jurídica Cubalex confirmó al menos 77 casos de personas arrestadas, sitiadas en sus domicilios o víctimas del acoso de simpatizantes del Gobierno en los llamados ‘actos de repudio’.

Uno de estos escraches más difundidos fue en la localidad central de Santa Clara, contra la conocida activista Saily González, a cuyo domicilio acudieron varias decenas de personas para gritar consignas, como muestra un video que ella misma publicó en redes sociales.

Han denunciado la detención de opositores como el vicepresidente de la Transición Democrática en Cuba, Manuel Cuesta Morúa; la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, y su marido, Ángel Moya, entre otros.

Otros tantos activistas denunciaron en las redes sociales haber sido sometidos a arresto domiciliario desde el fin de semana, como es el caso de los periodistas Abraham Jiménez Enoa y Luz Escobar.

En medio de ese panorama, todavía el equipo de profesionales de la Agencia Efe en Cuba no ha recuperado por completo sus acreditaciones de prensa, pese a las reacciones de rechazo por parte de gobiernos y organismos internacionales que ha suscitado esta medida de La Habana.

Las autoridades cubanas retiraron este sábado, horas antes del inicio de las protestas, estos permisos a todo al personal de la Agencia Efe en la isla sin explicar motivos ni aclarar si se trataba de una medida temporal o permanente.

Horas después las autoridades se las restituyeron a dos de los seis periodistas del equipo, algo que la presidenta de la Agencia Efe, Gabriela Cañas, ha considerado ‘insuficiente’ y reclamado que se devuelvan todas.

Calma en La Habana

Lejos de las imágenes del 11 de julio, cuando estallaron las mayores protestas antigubernamentales en más de dos décadas, La Habana vivió en calma el 15N. Efe pudo comprobar la inusual presencia policial en las calles de la capital en parques y esquinas vigiladas por agentes, aunque los comercios, escuelas y transporte público siguieron funcionando con normalidad.

En las fachadas de los edificios gubernamentales colgaban además banderas cubanas y en otros lugares se organizaron actividades recreativas como ferias con una gran afluencia de público.

Tampoco se vio muchas sábanas blancas colgadas o personas usando el color blanco elegido como símbolo por los convocantes de la marcha.

Las colas siguen

Cuando miles de personas salieron a las calles en julio, lo hicieron en un país sumido en la escasez de productos básicos y alimentos, largas colas para adquirirlos y una inflación descontrolada.

Ese es el mismo panorama en el que se ha convocado la marcha inédita del 15N en Cuba, que el Gobierno declaró ‘ilícita’ al considerar que era aprovechada por EE.UU. y ‘los enemigos de la Revolución’ para provocar ‘un cambio de régimen’.

En una directa por Facebook, el ministro cubano de Exteriores, Bruno Rodríguez, dijo que la marcha había sido una ‘operación fallida’ y resaltó el ambiente de ‘festividad y alegría’ que se vivía en el país al ser esa misma fecha la de la reapertura de los colegios y la recuperación del turismo internacional.

Las autoridades confían en que la reapertura de la isla al turismo internacional reanime la ya deprimida economía cubana, muy dependiente de los ingresos de ese sector.

Mientras tanto, el descontento social ha aumentado y se refleja cada vez más en cubanos que expresan públicamente (principalmente en las redes) su disconformidad con el sistema actual, pero solo una minoría está dispuesta a salir a la calle por miedo a represalias.

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