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Niña con tumor en la espalda: “Quiero que me operen para sentarme como los niños normales”

El clamor de una niña de 9 años con un tumor en la espalda

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Lesly Franschesca Mora es una niña locuaz de 9 años que nació con una deformación en la columna y las piernas, además de hidrocefalia que la condenaban a vivir atada a una cama o una silla de ruedas, pero ahora su situación ha empeorado ya que ni sentarse puede debido a la formación de un tumor en su espalda que la obliga a permanecer todo el tiempo boca abajo.

La menor, además de sus piernas retorcidas, delgadas y arqueadas, el tumor y problemas en los pulmones, vive rodeada de una situación de miseria que dificulta acceder a una operación. Aún en esa condición tiene que dormir con su madre y otros dos hermanitos en una misma cama en un cuartico alquilado de la calle 6 número 13, parte atrás, en el sector Las Américas, próximo al hospital Darío Contreras.

Sus ojos verdes, inteligencia y su amplia sonrisa muestran a una niña alegre, con muchos deseos de vivir aún con las limitaciones que tiene. Los días le pasan acostada boca abajo en una cama y sus primos y vecinos le alegran parte del tiempo yendo a jugar con ella.

“Yo me siento bien, pero quiero que me operen para poder caminar y sentarme en la silla de ruedas, yo ahora no me puedo sentar porque rengo algo en la espalda”.

Dentro de su inocencia, habla de que quiere caminar, pero es casi imposible por las malformaciones de sus piernas, pero por lo menos que le corten parten del hueso que tiene en la espalda donde nace el tumor que no le permite colocar su espalda en un sillón o en un colchón. “Quiero que me operen para sentarme como los niños normales”, dice sin pena.

“A mi lo que me gusta es jugar con mis amiguitos, ellos vienen a jugar claro, jugamos lo que queremos y con mi hermana. Mi juego favorito es la cocina, me gusta cocinar la comida (en juego) y me gusta comer y lo que más me encanta es la papa con salami”, dice.

Leslie no solo ha tenido la desdicha de haber nacido con deformaciones físicas y vivir con limitadas condiciones sociales y económicas junto a su madre y hermanitos, sino que desde que tenía ocho meses en el vientre de su mamá, su padre la abandonó al enterarse de que nacería con deformaciones y jamás se ha vuelto a saber de él.

Cuenta su madre Iris Neyda Encarnación que desde entonces ha estado luchando con su “bebé” como le llama, tocando puertas para darle salud y calidad de vida, pero pocos les han ayudado. Su hermano, que labora en una discoteca en horas de la noche es quien las tiene en un pequeño cuarto alquilado en una cuartería y le ayuda con los medicamentos y la alimentación.

Ella tenía un trabajo y lo tuvo que dejar porque cuando Leslie se enferma hay que internarla y son hasta 15 días que tiene que estar ingresada, como ocurrió recientemente, que le dio bronconeumonía, que se confirma con el sonido pulmonar que le sale por momentos.

Al entrar a la vivienda la pobreza salta a la vista. En cada rincón hay vestigios de pobreza, una vieja estufa que no se enciende todos los días, dos camas, una para Iris Neyda y sus tres hijos y la otra la de su hermano, dos abanicos para enfrentar el calor del zinc. Para sentarse unas cuantas sillas.

Iris Neyda clama por ayuda para su familia, pero lo que más solicita es la operación de la menor, es lo que más le preocupa. Un médico trata a su hija en un centro de salud de la zona, pero le mandó a realizar unos estudios para por lo menos enfrentar el tumor de la niña, pero cuestan RD$24,000 y ella solo cuenta con la esperanza en Dios y buenos samaritanos. El médico no ha dicho cuánto cuesta la cirugía de Leslie, pero por lo que ha investigado, ronda los RD$300,000. De lograrla, Lesly por lo menos puede colocarse boca arriba y sentarse. “Ella es una muchacha divertida, ella solo no habla cuando está enferma, habla mucho, quiere que la operen para ella poder sentarse. Quiere caminar, pero lamentablemente no va a caminar, ella nació con ese problema”.

Indica que lo único que quiere es que la ayuden principalmente con la operación de Lesly y después para tener un hogar y vivir con sus hijos. Cualquier colaboración comunicarse con Iris Neyda Encarnación al teléfono 829 349-6476 o dirigirse a la calle 6 casa número 13 parte atrás, ensanche Las Américas.

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