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Para que tus órganos puedan celebrarlo

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Durante cada mes de diciembre, solemos desear felices fiestas a todo el mundo, pero ¿por qué no hacer extensivo ese deseo de bienestar a nuestros órganos, que también tienen “derecho a pasárselo bien” en lugar de verse expuestos a una serie de excesos evitables…?.

La doctora Paula Rodríguez Sanz, especialista en medicina familiar y comunitaria en el Hospital Sanitas CIMA (HS-CIMA), comparte una serie de recomendaciones para que nuestro cerebro, corazón, hígado, pulmones y riñones, también disfruten de las celebraciones en lugar de padecerlas.

“Junto al espíritu navideño, las reuniones familiares y con amigos, las sonrisas de los más pequeños y los villancicos, también llegan los excesos típicos de esta época del año”, lamenta la doctora Rodríguez.

“Y aunque desde las consultas médicas recomendamos, sobre todo a los pacientes con patologías previas, cuidarse siempre e independientemente del momento del año, sabemos que hay momentos más fáciles que otros para que no nos hagan caso”, reconoce esta facultativa, que es coordinadora médica del Campus del HS-CIMA.

Para minimizar los efectos indeseables de los excesos de distinto tipo que cometemos estos días, evitando repercusiones no deseadas en los órganos de los que depende nuestra calidad de vida, la doctora Rodríguez propone:.

Evita las ‘comilonas’. 

“Cuando nos sentamos a la mesa, la  habitual ingesta de cantidades moderadas y baja en grasas se convierte en un festín de platos, uno tras otro, como si no fuésemos a tener otra oportunidad de comer”, señala Rodríguez.

Advierte que esto nos lleva a aumentar el consumo de grasas y azúcares, “lo cual puede hacer que sintamos digestiones más pesadas, alteraciones en nuestro ritmo intestinal fáciles de identificar y, por otro lado, puede elevar las cifras de colesterol y provocar descompensaciones de patologías previas como la diabetes, a las que es necesario prestar atención”.

Recomendación.

“Sabiendo que los días festivos son  intensos, deberíamos intentar que las comidas que no sean de celebración tengan un perfil de dieta mediterránea, ricas en frutas, verduras, carnes magras y en fibra alimentaria, evitando las comidas ultraprocesadas o altas en grasas”, señala esta doctora.

Evita los brindis ‘de más’.

“A la comida la acompaña el exceso de alcohol. Ello no quiere decir que nos emborrachemos todos los días, sino que el consumo es más alto de lo habitual y eso acarrea sus propias consecuencias. Nuestro hígado lo sufre, aparecen las resacas, los dolores de cabeza…”, según Rodríguez.

Recomendación.

Esta médica apuesta por una buena hidratación antes, durante y después de las comidas.

“Esta es una máxima que deberíamos seguir al pie de la letra. El agua y la moderación tienen que ser nuestro mejor aliado. Y, si añadimos alimentos ricos en Vitamina B1, como los frutos secos, cereales integrales o legumbres, que ayuden a proteger nuestro sistema nerviosos y a nuestro metabolismo en estos días de exceso, ¡mucho mejor!”, destaca esta médica.

Evita el cigarrillo ‘social’. 

“Durante las celebraciones los fumadores fuman más, los fumadores sociales también socializan más, e incluso aquellos que no fuman pueden preguntarse ¿por qué no fumar un cigarro?… ¡Es que estamos de fiesta!”, explica la doctora Rodríguez Sanz.

Añade que durante las celebraciones, incluso los exfumadores, recurriendo a la autojustificación de “por un cigarillo no pasa nada…”, pueden volver a caer en el hábito tabáquico.

“Y entonces aparecen los ataques de asma, se reagudiza la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), vienen las molestias en la garganta, los ataques de tos, etc…”, advierte la especialista.

Recomendación.

La solución consiste directamente en ‘no fumar!”, una máxima que Rodríguez aplica siempre en su consulta.

“Cuanto menos se fume, mejor, y si no se fuma ningún cigarrillo es ¡perfecto!”, añade, recomendando no comprar tabaco y evitar fumar en los lugares cerrados “porque si tenemos que salir cuando hace frío, fumaremos menos”.

Evita las sobremesas largas y el sofá eterno.

El sedentarismo es otro de los grandes problemas de los días festivos, según esta médica.

“Nos reunimos más y nos movemos menos, lo cual tiene consecuencias: nos resulta más difícil controlar el peso, y también se pueden alterar las cifras de azúcar en la sangre y una subida de tensión arterial, entre otras cosas”, puntualiza.

Recomendación.

“En un mundo ideal, todos deberíamos calzarnos las zapatillas deportivas y salir a caminar al menos una hora, pero vivimos en un mundo real, en el que las horas del día son limitadas y las ganas, muchas veces también”, reconoce la doctora Rodríguez.

Aconseja incluir la actividad física en el ‘día a día’ y explica que “aunque pueda parecernos poco, todo lo que hagamos para  mantenernos activos es beneficioso, en las fechas navideñas y a lo largo del todo el año, por ejemplo: bajarse una parada antes del autobús y caminar; dar la vuelta a la manzana antes de entrar en casa; o utilizar las escaleras en vez del ascensor”.

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