Ericsson gana 500 millas de Indianápolis; O’Ward es segundo

El piloto sueco abandona la Fórmula Uno para convertirse en un superastro mundial

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El piloto sueco Marcus Ericsson abandonó la Fórmula Uno para convertirse en un superastro mundial, meta que alcanzó el domingo cuando conquistó las 500 millas de Indianápolis.

Ericsson se había adueñado del control de la carrera del domingo poco antes del final —en gran medida por el castigo de velocidad a su compañero de equipo Scott Dixon— y lo conservó para Chip Ganassi Racing. Pero su otro compañero Jimmie Johnson, se accidentó cuando restaban cuatro vueltas y la carrera fue interrumpida con una insólita bandera roja en el Indianapolis Motor Speedway.

La IndyCar figura entre las competiciones más puras del automovilismo deportivo y muy rara ocasión se emiten advertencias artificiales o se para la carrera por situaciones que podrían cambiar el resultado.

Pero una multitud de más de 300.000 personas —a la que sólo le faltaron unos millares para empatar el lleno total y que fue la más numerosa desde el inicio de la pandemia— aclamó cuando IndyCar solicitó a los vehículos dirigirse al carril de pit.

La pausa dio al mexicano Pato O’Ward y al resto de competidores casi 12 minutos en el carril de pit para que diseñaran una estrategia a fin de alcanzar a Ericsson con vistas a la victoria.

La carrera se reanudó cuando faltaban dos vueltas y Ericcson superó fácilmente a O’ward, quien consideró por última vez alcanzar la punta que defendía el sueco pero no quiso forzar la situación.

“No, me iba a poner contra el muro si lo habría intentado”, declar O’Ward.

Una colisión de Sage Karam entre los rezagados obligó a una precaución en la última vuelta y Ericcson logró el podio de la victoria bajo una bandera amarilla. Karam fue trasladado a un hospital debido a una dolencia muscular.

Para Ericsson fue su tercera vitoria en IndyCar en 52 oportunidades en su carrera. Todos fueron trunfos extraordianrios después de interrupciones por bandera roja, pero nunca asumió que ganaría cuando esperaba en su bólido la reanudación de la competencia.

“Jamás se puede dar nada por seguro y faltaban vueltas”, declaró Ericsson. “Solo oraba para que no fuera a haber una amarilla, después supe que posiblemente la sacarían, y sería difícil recuperar la concentración”.

Pero lo logró y aguantó hasta conseguir la victoria más importante de su carrera. Ericcson no alcanzó el triunfo en cinco temporadas en la F1 antes de dirigirse a Estados Unidos a participar en carreras de Norte América.

O´Ward no cejó. Firmó una extensión de contrato el viernes con Arrow McLaren SP y quería la victoria desesperadamente. Pero terminó en segundo lugar y estuvo cerca de concretar su intento de dar a México una gran celebración en lo que sería el día más importante en el automovilismo deportivo en su país. El mexicano Sergio Pérez ganó el domingo el Gran Premio de Mónaco.

Tony Kanaan terminó en tercer puesto en un coche de Gannasi seguido del sueco Felix Rosenqvist, que fue cuarto con McLaren

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