João Gilberto, el creador de la bossa nova

João Gilberto Prado Pereira de Oliveira nació el 10 de junio de 1931 en Juazeiro y falleció el 6 de julio de 2019

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De la mano de Tom Jobin, el brasileño João Gilberto creó y dio forma al estilo musical que llevó la música brasileña a la excelencia con notable éxito internacional. ‘Amoroso. Una biografía de João Gilberto’, de Zuza Homem de Mello, repasa por primera vez la vida y trayectoria del gran nombre de la bossa nova.

João Gilberto lo entregó todo para comunicarse con lo mejor que tenía, su música. Sin comprometerla jamás. Por eso necesitaba de lo mejor, la mejor sala, la mejor guitarra, el mejor micrófono, el mejor sonido, el mejor técnico, siempre lo mejor. João Gilberto era lo mejor”.

“Escuchar a João Gilberto era un placer para oídos exigentes. El mismo rigor en la emisión vocal que exhibía al cantar se percibía en las llamadas telefónicas de madrugada. No se perdía una vocal o consonante. No es que João cantara como hablaba: también hablaba como cantaba, articulando cada palabra con una dicción perfecta, sin alzar la voz, no se perdía nada de lo que decía, incluso si una apartaba un poco el oído del teléfono”.

Así habla el musicólogo José Eduardo ‘Zuza’ Homem de Mello del creador de la bossa nova en ‘Amoroso. Una biografía de João Gilberto’, la primera sobre el músico brasileño, que se publica en español de la mano de Libros del Kultrum, en una edición a cargo de Ercília Lobo con traducción de Antonio Jiménez Morato.

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Poseedor de un oído absoluto y eximio músico de estudio, João Gilberto siempre exigió a sus productores los mejores técnicos y equipamientos de sonido, no siempre con éxito. (EFE)

“Su preocupación con la emisión de la voz siempre fue algo constante y en lo que puso toda su atención”, apunta en la biografía Homem de Mello -fallecido en 2020, un año después que el músico- que recordaba “nítidamente” la primera vez que escuchó a João Gilberto, como lo hacían músicos, compositores y cantantes de la generación posterior a la bossa nova.

“Nunca olvidaron la primera vez en que escucharon a João Gilberto cantar ‘Chega de saudade’ en la radio, todos ellos: Elis Regina estaba barriendo en casa, Chico Buarque se quedó estupefacto, Gilberto Gil, Milton Nascimento, Edu Lobo, Francis Hime, Marcos Valle, Eumir Deodato y otros jóvenes se acuerdan de ese momento capital que les cambió la vida, tanto que decidieron dedicarse a la música”.

Para Caetano Veloso, aquello supuso un antes y un después en su vida.

“Lo oí por vez primera en 1959, en disco, me lo mostró un colega del instituto, Syeliton, que me llevó al club Irapuru para escuchar `a un cantante que lo cantaba todo desafinado, con la orquesta yendo por un lado y él por el otro´. Según él, a mí me gustaban las cosas extrañas. Esa canción, ese disco, cambiaron mi vida. João Gilberto fue el detonante”.

Aquella canción dio título al primer álbum de João Gilberto, grabado en el estudio Odeon de Río de Janerio entre el 10 de julio de 1958 y el 4 de febrero de 1959, con la producción de Aloisio de Oliveira y con los arreglos y dirección de orquesta de Tom Jobim, el otro gran nombre de la bossa nova, responsable también junto a João Gilberto del primer gran éxito mundial del género, ‘Garota de Ipanema’.

João Gilberto es uno de los grandes nombres de la música y la cultura brasileñas y su historia, es historia de la bossa nova, género al que dio forma, de la mano del compositor Tom Jobin, y que acabaría por convertirse en uno de los más representativos y celebrados de la música de su país, con gran éxito internacional.

Cuarto de seis hermanos, João Gilberto Prado Pereira de Oliveira nació el 10 de junio de 1931 en Juazeiro, en una casa que acabaría siendo una escuela infantil bajo la dirección de Vivinha, la más pequeña de sus hermanas, y que en la actualidad es el Centro de Cultura João Gilberto.

Allí, durante su infancia y juventud, se entregó a la música, y de cantar en la plaza pasó a liderar ‘Amantes del Ritmo’, que integraba junto a Valter Sousa (más tarde, Walter Santos), Pedrito Luna y Pedro China e Alberto y que fue su primera experiencia en un conjunto vocal.

Tenía 18 años cuando abandonó Juazeiro con destino a Salvador de Bahía y después a Río de Janeiro, acompañado de su guitarra, pero regresó en varias ocasiones a la que consideraba la ciudad mágica de su infancia, evitando “apariciones políticas de promoción”, actos a los que siempre enviaba a algún familiar. Iba para estar con la gente, para tocar la guitarra de madrugada y encontrarse con viejos amigos.

‘GAROTA DE IPANEMA’

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En Río formó parte de los ‘Garotos de Lua’ y después de bastantes penurias en solitario, en 1955 partió a Porto Alegre en busca de una nueva vida, aunque siempre ligado a la música, y fue allí donde empezó a conquistar al público no sólo por su estilo al cantar, si no por su forma de tocar la guitarra, y su camino empezó a entrelazarse con el de los músicos destacados de la época.

João Gilberto construyó un puente entre el pasado y el presente de la canción brasileña, cantando buena parte del repertorio de los conjuntos vocales”, escribe Homem de Mello, y el presente y el futuro de la música brasileña quedó marcado por el músico con canciones como ‘Chega de saudade’, ‘Garota de Ipanema’ o ‘Aguas de Março’.

El nuevo género fue un éxito entre los músicos de jazz estadounidenses, especialmente en Nueva York, ciudad fundamental para el artista brasileño, y el saxofonista Stan Getz invitó a João Gilberto y a Tom Jobim a una colaboración que se resultó en ‘Getz/Gilberto’ (1964), premio Grammy al Álbum del Año y uno de los discos de fusión bossa nova – jazz más aclamados por la crítica y de mayor éxito comercial.

Destaca en aquel disco ‘Garota de Ipanema’, una composición de Jobin y Moraes, que llevó a la fama a la cantante Astrud Gilberto, entonces esposa del artista, y que fue un éxito mundial, cantado en su versión en inglés – ‘The Girl from Ipanema’-, entre otros, por Frank Sinatra o Tony Bennett y que ha sido reinterpretado por decenas de artistas durante décadas.

Si fructífera fue la relación musical de Gilberto con Tom Jobin, también lo fue la colaboración con otros grandes nombres de la canción brasileña, como Gilberto Gil, María Bethania o Caetano Veloso.

João Gilberto lo entregó todo para comunicarse con lo mejor que tenía, su música. Sin comprometerla jamás. Por eso necesitaba de lo mejor, la mejor sala, la mejor guitarra, el mejor micrófono, el mejor sonido, el mejor técnico, siempre lo mejor. João Gilberto era lo mejor”, escribió su biógrafo en el obituario del músico brasileño, fallecido el 6 de julio de 2019 en Río de Janeiro.

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