El peligro de cruzar la Autopista 30 de Mayo con Lincoln

La falta de un semáforo amenaza la vida de cada persona que intenta cruzar al otro lado de la calle

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Cruzar la intersección formada por la Autopista 30 de Mayo y la avenida Abraham Lincoln se ha convertido en un acto extremo para los peatones, especialmente, aquellos que vienen de poblados del Sur y son depositados por los autobuses en la parada improvisada.

Parte del problema radica en que no hay semáforo para los vehículos que transitan en dirección oeste-este. Solo queda como vestigio el tubo plateado que alguna vez sirvió de soporte para la señal de tránsito eléctrica.

Jocelyn Feliz tiene un niño de cuatro años que recibe terapia del habla cada 20 días en el Hospital Robert Reid Cabral. La madre y el niño se montan en una guagua en Haina y al llegar a la Lincoln caminan hasta el centro de salud.

Foto del tubo de soporte donde debería estar el semáforo en la intersección.
El peligro de cruzar la Autopista 30 de Mayo con Lincoln

No le dan un chance a uno. Eso es un peligro cruzar con niños”, afirmó la madre mientras colocaba al pequeño al suelo. Feliz optó por cargar al infante luego de varios intentos para pasar al otro lado de la calle con el niño agarrado de la mano.

Luis Pérez García, entrenador de béisbol en una academia en Boca de Nigua, San Cristóbal, suele acompañar a los chicos de la liga a sus prácticas. De la parada, los peloteros caminan hasta la estación del Metro con dirección al Centro Olímpico.

Justo en la mañana de este martes, Pérez García fue testigo de cómo una motocicleta estuvo a centímetros de arrollar a una joven, solo por no ceder el paso.

Venía un motorista fuetiao’, se iba a llevar una muchacha que se tiró al contén, por poco se la lleva con tó’. Ya han pasado muchos accidentes ahí”, narró el atleta.

Mercedes Feliz trabaja en la zona de la Lincoln y cada día debe cruzar el peligroso punto. Cuenta que en las mañanas cuando el tránsito está más pesado, un agente de tránsito está en servicio, pero no prioriza a los peatones.

“Es tedioso. Pasan muchos camiones y hay que esperar mucho”, aseguró la dama residente en Haina.

Los peatones deben cruzar a gran velocidad para evitar choques.
El peligro de cruzar la Autopista 30 de Mayo con Lincoln

Según cuenta, la técnica que han empleado los pasajeros es amontonarse como una gran bola humana y solo cuando los vehículos ven el cúmulo de personas, reducen la velocidad y los dejan cruzar.

Aunque no quiso identificarse, una joven de unos 20 años que acompaña mensualmente a su hermana menor a sus consultas en el Robert Reid se sumó a la conversación.

“Ellos no se paran. Hay que esperar muchísimo a que venga un vehículo a una distancia (prudente) para poder cruzar”, destacó la oriunda de San Cristóbal mientras subía a la guagua que la retornaría a su hogar.

Cabe destacar que hay dos pasos de cebra para los peatones, uno antes del semáforo que sí funciona y otro donde les corresponde a los transeúntes cruzar si existiera el semáforo que allí hace falta.

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