Lo que hizo Alice Milliat hace un siglo, no gustó al COI

Alice Milliat fue la organizadora contra la volunta del presidente del COI Pierre de Coubertin
A partir de los años 1930 se consolidaron los avances conseguidos por el deporte femenino

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En contra de la voluntad de Pierre de Coubertin, que no deseaba una “olimpiada femenina“, Alice Milliat, pionera en el deporte femenino francés, organizó el 20 de agosto de 1922 en París los primeros Juegos Olímpicos 100% destinados a la mujer, una ocasión que permitió a las deportistas penetrar en un mundo tan masculino como el de las competiciones deportivas.

Cuando los ‘runners’ del domingo recorren los alrededores del Estadio Pershing en el Bois de Vincennes, muy cerca del corazón de la capital francesa, pocos de ellos se imaginan que en ese lugar, hace ahora un siglo exacto, se vivió una jornada decisiva para la historia del deporte femenino.

En aquella época, solo algunas deportistas podían participar en ciertas pruebas olímpicas, como el tiro con arco, el esgrima o el tenis, es decir, deportes practicados por la aristocracia, pero la mujer no era bien recibida en general por el olimpismo.

Algo violento

Entre los médicos que consideraban el deporte como algo demasiado violento para las futuras madres o aquellos que pensaban que las piernas desnudas perturbaban a los hombres, las mujeres tenían que dejar que fueran los hombres los que corriesen, saltasen y sudasen entre ellos. A excepción del fútbol femenino, que ya existía en Europa en los años 1920 antes de desaparecer, salvo en el Reino Unido.

Pulso al COI

Al acabar la Primera Guerra Mundial, Alice Milliat, cuya acción en favor del deporte femenino solo fue reconocida hace unos pocos años, echó un “pulso” al Comité Olímpico Internacional (COI), explica a la AFP la conferenciante en Historia por la Universidad de Lyon Florys Castan-Vicente.

Después de haber recibido “dos rechazos” de Coubertin para “abrir los Juegos a las mujeres”, Milliat decidió, como presidenta de la Federación Deportiva Femenina Internacional (FSFI), juntar en París a mujeres para una competición olímpica.

Defensa masculina

“El principal caballo de batalla fue abrir las pruebas de atletismo a las mujeres”, explica Florys Castan-Vicente. Y esas primera pruebas atléticas se disputaron en el Estadio Pershing, “un arma de presión” de Alice Milliat, que practicaba el remo.

Los primeros Juegos femeninos nacieron con la participación de 13 atletas británicas, 22 francesas, 10 checoslovacas, 7 suizas y 13 estadounidenses. Lograron reunir, según los diarios de la época, a entre 5.000 y 20.000 espectadores. Y el Reino Unido acabó liderando el medallero.

“Prensa burlona”

“Hubo muchas reacciones misóginas en la prensa internacional y especialmente en la francesa. La prensa británica que he consultado era mucho más entusiasta, mientras que la francesa era a menudo burlona”, indica la investigadora.

Llamarse Olímpicos

Apenas acabados, estos Juegos femeninos pierden el derecho de llamarse “olímpicos”, ya que el COI, llevado por la cólera, registró la palabra “olímpico” para ser su propietario, continuando así el pulso con la FSFI.

Llamados ya “Juegos Mundiales”, se disputarían otras tres ediciones: en Gotemburgo en 1926, en Praga en 1930 y en Londres en 1934. “Alice Milliat creó una dinámica, los Juegos Olímpicos no van a poder volver a comenzar desde cero”, explica la experta. Y fue verdad, ya que las pruebas femeninas de atletismo fueron introducidas en los Juegos Olímpicos disputados en Ámsterdam en 1928.

Pese a este avance, el balance fue discreto, ya que se utilizó la prueba de los 800 m para “intentar desacreditar el atletismo femenino”, según Castan-Vicente. La prensa de la época “explica que las finalistas fueron presas de crisis de nervios y que sufrieron convulsiones”, lo que llevó a suprimir todas las carreras de más de 100 metros.

En realidad, esta carrera no tuvo nada de diferente a una prueba masculina. “Algunos historiadores han recuperado imágenes en las que se ve a una corredora un poco cansada, pero nadie se desmayó, el récord del mundo fue batido por 4 segundos por una alemana, una participante se cayó tras cruzar la meta”, explica.

A partir de los años 1930 se consolidaron los avances conseguidos por el deporte femenino

Para conmemorar estos juegos desconocidos, que se celebraron dos años antes de los Juegos de París de 1924 (en los que participaron 35 mujeres), la alcaldía de París presenta una exposición e fotografías preparada por la historiadora Florence Carpentier, que también se puede consultar en línea.

Entre aquellas pioneras estaba Sophie Eliott-Lynn, “capitana del equipo inglés y vicepresidente de la Federación Británica de Deportes Femeninos”, que se convertirá después en una célebre aviadora.

Pero Alice Milliat sigue siendo “el símbolo de una reivindicación de igualdad en la práctica” deportiva. Ella simplemente deseaba que las mujeres “pudieran participar en competiciones internacionales y ver sus récords homologados”, concluye Florys Castan-Vicente.

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