Sufres ergofobia o kefalifobia, si odias los lunes

Si temes al lugar de trabajo podrías estar sufriendo ergofobia. Pero si tu problema es el jefe sería kefalifobia. No debemos confundirnos si queremos encontrar una solución definitiva.Una de las formas que tenemos las personas para poder consumir lo que necesitamos y deseamos es tener un empleo que nos genere los ingresos necesarios para poder

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Si temes al lugar de trabajo podrías estar sufriendo ergofobia. Pero si tu problema es el jefe sería kefalifobia. No debemos confundirnos si queremos encontrar una solución definitiva.

Una de las formas que tenemos las personas para poder consumir lo que necesitamos y deseamos es tener un empleo que nos genere los ingresos necesarios para poder hacer las adquisiciones. Pero no siempre estamos a gusto donde prestamos nuestros servicios.

Debemos encontrar la causa si deseamos tomar acciones y corregir la consecuencia:

Ergofobia: El lugar de trabajo, incluyendo todo el ambiente, puede ser nuestro inconveniente. La primera solución parece fácil, cambiar de empresa. Las consecuencias pueden ser muy variadas. Por lo que yo decidiría antes ver si hay opciones para cambiar lo que no nos está resultando placentero.

-Compañeros de trabajo: ¿Eran agradables y cambiaron? Es cuestión de encontrar la razón del cambio y atacarla. Si es la presión de trabajo, podemos hacer actividades que nos hagan volver al buen ambiente. Pedirles a los supervisores trabajar con un especialista en clima laboral para lograr el retorno a las buenas relaciones. Sugiero leer el libro Fisch, una extraordinaria historia real que puede ayudar en este sentido. De la misma forma, trabajar con un especialista el tema de productividad, para lograr más en el mismo tiempo. Y si sentimos que no hay solución, tomar la decisión definitiva de cambiar de compañeros. Por otro lado, si nunca han sido agradables es probable que exista una manzana podrida que esté haciendo el clima insoportable. Por lo general, esa manzana ante el jefe no es el problema… mucho cuidado.

-Lugar de trabajo: Quizá podemos remodelar, asear, hacer cambios de fuentes de luz, etc. Existen especialistas que logran cambios extraordinarios con muy baja inversión. Si a nadie le interesa o los de más arriba no están dispuestos a mejorar el ambiente de ese lugar, es hora de cambiar el lugar por el bien mental de uno mismo. 

Kefalifobia: Muchos directores hacen que trabajar con ellos sea insoportable. No entiendo cómo hay empresas que los mantienen. Siguiendo el fútbol aprendí que cuando el equipo no está funcionando al primero que cambiamos es al responsable de los resultados, no a un jugador responsable de una posición. Pero en las empresas: ¿A quién escuchan los de más arriba? A los que tienen voz. ¿Por qué los de abajo no la tienen? Porque no se las dan. Y como la cuerda rompe por lo más débil, es mejor ni hablar. Si donde trabajo no hay oportunidad de que el director técnico sea cambiado y siempre cambiarán un jugador para intentar solucionar el problema, no puedo esperar que la solución será satisfactoria… es hora de levantar vuelo.

Ya sé, cambiar de empleo no es tan fácil y es lo que te estoy recomendando como solución final. La verdad es que cambiar a otro lugar es cada día más fácil, pero solo para el que sabe que vale. Si tengo miedo de que no me valorarán es porque no creo que valga tanto como valgo o porque no sé vender mi valor agregado.

Una cosita más antes de terminar: A los que creen que tienen mala suerte porque donde quiera que han trabajado les pasa lo mismo, deberían hacerse un autoanálisis para ver si la fiebre no está en las sábanas. Y si en verdad están dispuestos a enfrentarse consigo mismos, pueden preguntarle a alguien que no les mentirá. Muchas veces tenemos que trabajarnos si lo que deseamos es encontrar una solución definitiva.

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