Beneficios al cambiar palabra sacrificio por inversión

Una persona me dijo en estos días: “Me voy a sacrificar y no tocaré el doble sueldo para usarlo en el inicial de mi vivienda propia”. Le pregunté: “¿El sacrificio no sería estar pagando alquiler toda la vida?”.Dejar de comprar algo ahora a cambio de hacer otra cosa más tarde se suele ver como un

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Una persona me dijo en estos días: “Me voy a sacrificar y no tocaré el doble sueldo para usarlo en el inicial de mi vivienda propia”. Le pregunté: “¿El sacrificio no sería estar pagando alquiler toda la vida?”.

Dejar de comprar algo ahora a cambio de hacer otra cosa más tarde se suele ver como un sacrificio. Si el dinero lo utilizaremos en algo mejor lo veo como una inversión.

Frases con la palabra sacrificio me llaman de inmediato la atención. Revisa alguna que dices o que has escuchado y verás que, por lo general, se deja de hacer alguna cosa para obtener otra mejor.

Si nuestra mente está programada por muchos para que veamos lo inmediato como una satisfacción y lo lejano como un dolor, nunca pondremos en una balanza los beneficios del inmediatismo contra los de esperar.

Sacrificarme es dejar de recibir más, eso es sacrificarme. Pero como está en el futuro, tendemos a elegir la recompensa rápida.

Es más, nos endeudamos y pensamos que el sacrificio es no endeudarnos. Un día me contó un amigo que se iba a sacrificar y esperar a tener el dinero para hacer un viaje, en vez de tomar un préstamo y llenar la tarjeta. ¿Era un sacrificio?

Veamos: Tomar el préstamo le llevaría a comprometerse en pagar una cuota mensual por una cantidad de tiempo. Llenar la tarjeta es comenzar a pagar intereses, altos por demás. El mes siguiente al viaje tendría que usar parte de su ingreso en pagar intereses y la cuota del préstamo. Lo que gana sigue siendo lo mismo, lo que tiene para consumir, menos.

Dejar de adquirir lo que necesito por haber comprado antes de tiempo es lo que llamo haber sacrificado mi bienestar.

Si lo llevamos a muchas acciones parecidas y sumamos todo, nos damos cuenta que tener la mentalidad de sacrificio como algo que es no adquirir de manera emocional y de inmediato, me lleva a desperdiciar recursos y no tener lo que debería y merecería ya tener.

¿Por qué pensamos que es un sacrificio? Porque nos han programado de esa manera desde pequeños. Y la publicidad se encarga de usar ese sesgo mental en contra nuestra para quedarse con nuestros ingresos. Nos incitan a lo inmediato y nos hacen creer que de otra forma no lo disfrutaremos.

Mi sugerencia es tomar decisiones de compras de manera racional y no emocional. Nos podemos aprovechar de la palabra sacrificio para darnos cuenta de cuándo tomaremos una decisión emocional. Una vez llega a nuestra mente la usamos de disparador y pensamos: Déjame sacar la cuenta a ver si esto me saldrá más económico de otra manera, o si puedo usar mi dinero para algo que me dé mayores satisfacciones.

 Invierto más en mi futuro dejando de sacrificarlo por decidir adquisiciones emocionalmente.

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