Industria agrícola apunta a las granjas conectadas

En la CES en Las Vegas las start-up y también los gigantes agrícolas ofrecen varias herramientas para recopilar datos

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Desde su teléfono, un agricultor ahora puede monitorear el estado de sus sembrados, el nivel de alimento en los silos o la maduración del vino en sus barricas gracias a granjas cada vez más conectadas. 

En la feria de electrónica de consumo CES en Las Vegas, que se realiza del 5 al 8 de enero, las start-up y también los gigantes agrícolas ofrecen varias herramientas para recopilar datos, analizarlos y ayudar a los operarios a tomar decisiones. 

Olivier Lépine, jefe de la start-up francesa Brad, desarrolló un sensor para plantar en parcelas que proporciona información en tiempo real sobre temperatura, humedad y luz. 

Los agricultores pueden, de acuerdo con los datos recopilados, decidir cuándo regar, cómo reducir el uso de insumos, cómo cuidar su suelo, etc. 

También es una manera de ahorrarles tiempo al no tener que dar vueltas constantemente por todas sus parcelas.

Los agricultores, especialmente los más jóvenes, “quieren tener impacto pero también calidad de vida”, dice Lépine.  

La start-up surcoreana AimbeLab evalúa las cantidades de inventario en los silos y también su estado de conservación, lo que permite anticipar mejor los suministros y reducir los desplazamientos. 

Ahorro de herbicidas 

Simple Labs es una start-up estadounidense que ofrece un sensor que mide la temperatura, humedad, pH y compuestos fenólicos del vino (una sustancia orgánica que puede alterar el sabor) en las barrica para controlar la maduración. 

La empresa francesa Meropy exhibe en la CES una especie de araña con múltiples patas que atraviesa los campos y detecta presencia de maleza, plagas o enfermedades, gracias a cámaras que fotografían por encima y por debajo del follaje.

Estas nuevas tecnologías en la agricultura surgen con frecuencia “ya sea por una urgente necesidad, para dar respuesta a una enfermedad, por ejemplo, o para buscar prácticas más eficientes”, dice Amit Dhingra, profesor de horticultura en la Universidad de Texas A&M.

El fabricante de maquinaria agrícola John Deere también usa un sistema similar, con cámaras instaladas en los enormes brazos de los pulverizadores que metro por metro logran detectar maleza y rociar herbicida solo si es necesario. 

“Solo rocía alrededor de un tercio del sembrado y ahorra en herbicidas”, dice Jorge Heraud, gerente de automatización de John Deere. 

 Abrumado con datos 

John Deere también desarrolló una especie de Centro de Operaciones disponible en computadoras y teléfonos inteligentes que permite, gracias a sensores en los tractores, tener información sobre su ubicación en tiempo real, el rendimiento de sus motores o los lugares con maleza. Además permite comparar el rendimiento de dos semillas diferentes. 

“El agricultor puede mirar el mapa y entender qué parte del campo necesita gestionar de diferente manera”, explica Lane Arthur, diseñador del producto. 

“Es bueno para ahorrar dinero y es bueno para el medio ambiente”. 

“La agricultura, como todos los sectores, se está volviendo digital”, explica Vonnie Estes, especialista en innovación de la Asociación Internacional de Productos Frescos (IFPA). 

El aprovechamiento de datos, junto con la automatización de determinadas tareas, puede resolver problemas relacionados con la escasez de mano de obra, el manejo de residuos y los asociados al cambio climático al reducir la emisión de gases de efecto invernadero. 

“No es perfecto”, reconoce Estes, haciendo referencia a los problemas de conexión a Internet en el campo, lo que limita el análisis de datos en tiempo real.

Otro riesgo, opina, es la abundancia de datos, que permanecen en varias aplicaciones que aún no se comunican mucho entre sí, y que pueden terminar abrumando a los agricultores.

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