Azerbaiyán y fuerzas armenias alcanzan tregua en Nagorno Karabaj

Armenia y Rusia aparentemente se distanciaron del conflicto

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Azerbaiyán y las fuerzas armenias alcanzaron el miércoles un acuerdo de alto el fuego para poner fin a dos días de enfrentamientos en la región separatista de Nagorno Karabaj, informaron autoridades locales y de Azerbaiyán.

Una hora después del anuncio de la tregua, el primer ministro armenio Nikol Pashinyan dijo que la intensidad de las hostilidades “ha decrecido drásticamente”. Las autoridades azeríes dijeron que detuvieron la operación militar iniciada en la víspera cuando los oficiales separatistas dijeron que deponían las armas.

No estaba claro de inmediato si continuaban los combates, pero las dos partes acordaron mantener conversaciones el jueves sobre la “reintegración” de la región en Azerbaiyán. Esto, junto con la garantía de deponer las armas, fue visto como una victoria para Baku.

Mientras tanto, Armenia y Rusia aparentemente se distanciaron del conflicto.

Pashinyan dijo que Rusia era responsable de garantizar la seguridad de los armenios en la región, reclamo que Moscú rechazó de plano.

El vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo el miércoles que Azerbaiyán operaba dentro de su propio territorio.

El presidente ruso Vladímir Putin dijo luego que “espero que podamos desescalar y resolver este problema a través de canales pacíficos”.

El pacto se alcanzó un día después de que Azerbaiyán lanzó una operación militar en Nagorno Karabaj y empleó artillería pesada para atacar posiciones armenias en la región. Según funcionarios locales, había fallecidos y docenas de heridos.

Azerbaiyán había indicado que la campaña formaba parte de una “operación antiterrorista” que continuará hasta que el gobierno separatista de Nagorno Karabaj se desmantele y las “formaciones militares armenias ilegales” se rindan.

Afirmó que solo atacaba posiciones militares, pero en las calles de la capital de la región, Stepanakert, podían verse daños significativos, con cristaleras de comercios reventadas y autos perforados por lo que parecía ser metralla.

Las explosiones retumbaron en Stepanakert cada pocos minutos el miércoles por la mañana, unas más lejos y otras más cerca de la ciudad.

El fuego de artillería hizo temer la reanudación de una guerra a gran escala en la región entre Azerbaiyán y Armenia, que llevan más de tres décadas enfrentados en un conflicto por el territorio montañoso. Su último enfrentamiento, en 2020, duró seis semanas.

El Ministerio de Defensa de Azerbaiyán anunció el inicio de la operación horas después reportar la muerte de cuatro soldados y dos civiles por la explosión de minas terrestres en Nagorno Karabaj. Aunque no ofreció más detalles de inmediato, indicó que las posiciones de primera línea y los activos militares de las fuerzas armenias estaban siendo “incapacitados con armas de alta precisión” y que sólo se atacaron objetivos militares legítimos.

El contingente de tropas de paz de Rusia en la región evacuó a más de 2.000 civiles, indicó el Ministerio de Defensa de Rusia el miércoles, sin precisar a dónde fueron trasladados.

El Ministerio de Exteriores de Armenia, por su parte, negó tener armas o tropas en Nagorno Karabaj y calificó de “mentira” los reportes sobre sabotajes y minas terrestres en la región. Pashiyan, alegó que el principal objetivo de Azerbaiyán es arrastrar a Armenia a las hostilidades.

Funcionarios de etnia armenia en Nagorno Karabaj dijeron en un comunicado que la capital de la región y otros pueblos estaban “bajo intensos bombardeos“. El ejército de la región apuntó que Azerbaiyán estaba usando aviones, sistemas de misiles y de artillería, y drones en los combates.

Los residentes de Stepanakert se trasladaron a sótanos y refugios antiaéreos, y los combates cortaron la electricidad. Había escasez de alimentos en la zona y la limitada cantidad de ayuda humanitaria entregada el lunes no se distribuyó debido a los bombardeos, que se reanudaron por la noche tras una breve pausa por la tarde.

El defensor del pueblo de Nagorno Karabaj, Geghan Stepanyan, dijo el martes que 27 personas, incluyendo dos civiles, murieron y más de 200 más resultaron heridas. En declaraciones previas, el ombudsman indicó que entre los fallecidos había un menor, y 11 más entre los heridos.

La Fiscalía General de Azerbaiyán afirmó que las fuerzas armenias dispararon contra Shusha, ciudad de Nagorno Karabaj bajo control de Azerbaiyán, con armas de gran calibre, y mataron a un civil.

Ninguna de las dos versiones pudo verificarse de forma independiente.

Nagorno Karabaj y una parte considerable de los territorios próximos estaban bajo control armenio étnico desde el final de una guerra separatista en 1994, pero Azerbaiyán recuperó los territorios y parte de Nagorno Karabaj en una campaña en 2020. Ese operativo terminó con un armisticio que supuso el despliegue de tropas de paz rusas en la región.

Azerbaiyán denuncia que, desde entonces, Armenia ha introducido armas de contrabando en la zona. Esto provocó el bloqueo de la carretera que une Nagorno Karabaj con Armenia, lo que se tradujo en escasez de alimentos y medicinas.

Miles de personas se congregaron el martes en el centro de Ereván, la capital de Armenia, y cortaron calles para exigir a las autoridades que defiendan a los armenios de Nagorno Karabaj. Algunos se enfrentaron a la policía, que al parecer utilizó granadas aturdidoras. Un total de 34 personas — 16 policías y 18 civiles — resultaron heridas en los choques, indicó el Ministerio de Sanidad armenio. Alrededor de la mitad seguían ingresados, añadió.

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