Cinco consejos para promover una alimentación y hábitos saludables en niños y adolescentes

La experta indica que para trabajar el cambio, el primer paso es transformar la mentalidad de los padres

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La obesidad es una de las principales causas del aumento de personas con diabetes, especialmente en la población infantil y adolescentes de América.

“Lamentablemente, se ha llegado a tal nivel de obesidad infantil que ahora vemos problemas fisiológicos que antes eran característicos en adultos, como diabetes tipo 2, niveles de colesterol alto que promueven enfermedades cardiacas, problemas musculares y dolor en las rodillas, problemas del sueño originados porque el sistema respiratorio se ve afectado y no permite respirar correctamente, y un niño que no duerme bien, tampoco puede regularse durante el día”,  indica la dra. Alexy Arauz-Boudreau, directora médica de Atención Primaria Pediátrica y Gestión de la Salud de la Población en Mass General for Children.

Además del impacto fisiológico, los niños también pueden enfrentarse a estigmas sociales que promueven una baja autoestima, lo que “puede generar mayor dificultad para desarrollarse y, a largo plazo, generar problemas de salud mental que acaban afectando otros aspectos de su vida”, indica la especialista en pediatría de Massachusetts General Hospital, único hospital en Estados Unidos en ser el mejor clasificado en 16 especialidades evaluadas por U.S. News and World Report, incluyendo especialidades pediátricas y cirugías.

 La experta indica que para trabajar el cambio, el primer paso es transformar la mentalidad de los padres o cuidadores de los niños, ya que los infantes deben mantener un peso adecuado, no muy alto ni bajo, e idealmente indicado por su pediatra.

 “Al inicio, los niños lloran por todo para dar a entender que algo no está bien, puede ser hambre, sueño o porque necesitan que los cambies. Debemos entender que no todo llanto es por hambre, no se debe acostumbrar al bebé que solo comiendo podrá calmarse. El ser humano es tan sabio que cuando se llena después de comer, comienza a rechazar el seno o el biberón, por lo que primero debemos observar su comportamiento antes de darle de comer”, agregó.

Infografía

La especialista en pediatría de Massachusetts General Hospital comparte cinco recomendaciones para padres y cuidadores de niños y adolescentes para promover una alimentación y hábitos saludables:

Trabajar la dieta líquida desde pequeños

 Se debe enseñar a los niños a tomar agua natural desde pequeños, acostumbrarse al sabor y a consumirla cuando tienen sed. Se recomienda evitar bebidas azucaradas como refrescos o jugos. En vez de ello brindar frutas como naranjas, manzanas, uvas o papaya que son además buena fuente de fibra. En el caso de la leche, la doctora recomienda consumirla por su alto contenido nutricional.

Establecer patrones de comida saludables

Los niños están en pleno crecimiento, pero este no es constante, por lo que es normal que un niño no tenga el mismo apetito todos los días. Se recomienda evitar enseñarles a comer sin hambre. Si el peso del niño es adecuado según su pediatra, es importante enseñarles a comer cuando tengan hambre y evitar fomentar acciones como comer cuando se siente mal o para celebrar, así como no ocupar la comida como un premio.

Crear un ambiente saludable en casa

 Los bebés al principio no escogen lo que tienen que comer, pero conforme crecen también comienzan a buscar comida en casa. Por ello, es importante crear un ambiente de alimentos saludables y que el niño crezca consumiendo la menor cantidad de alimentos procesados y comida rápida.

 Ser paciente con el rechazo a alimentos saludables

 Se debe ser paciente a la hora de presentar comida nueva a los bebés y niños, ya que es normal que algo no les guste a la primera. Se estima que un alimento debe presentarse hasta 15 veces antes de que al niño le guste y en ocasiones debe hacerse en diferentes preparaciones. De igual forma, debe permitirle que manipule e interactúe con la comida, dejarlos que la toquen, huelan y prueben para que les guste.

Consejos para mantener un peso saludable

 Se ha comprobado que amamantar, dormir adecuadamente según la edad (menores de 2 años, entre 11 y 14 horas; de 3 a 5 años, entre 10 y 13 horas; 6 a 12 años, entre 9 y 11 horas; y mayores de 12 años, de 8 a 10 horas), tener una hora de actividad diaria, limitar uso de pantallas digitales a no más de dos horas diarias, tomar agua y tener una dieta balanceada con frutas y vegetales ayudan a mantener un peso adecuado.

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