La interminable espera de las familias de los presos ucranianos

En dos años, 3,315 soldados ucranianos cautivos han podido regresar a su país, según Kiev.

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Este 24 de febrero se cumplen dos años desde la invasión rusa a Ucrania, y en veinticuatro meses, la guerra ha dejado decenas de miles de civiles y soldados muertos y heridos. Varios miles de soldados también han sido hechos prisioneros. En dos años, 3,315 soldados ucranianos cautivos han podido regresar a su país, según Kiev. Una gota en el océano para las familias que esperan el regreso de sus seres queridos. Es un reportaje de nuestra enviada especial Anastasia Becchio.

Desde que huyó de la Melitopol, ocupada por Rusia, Maria Tchernykina ha alquilado un piso en una residencia de la capital ucraniana. Allí cría a cuatro niños de entre 5 y 11 años, los dos suyos y los otros dos de su hermano Oleh Netchaiev. Oleh fue capturado por los rusos en Mariupol en abril de 2022.

La mujer de Oleh, yace en una habitación contigua, aquejada de un cáncer metastásico, pero Oleh, que era conductor en las fuerzas navales, desconoce el estado de salud de su esposa, pues la enfermedad se descubrió después de que él y otros 250 miembros de su batallón cayeran prisioneros. Hasta la fecha, sólo una veintena de ellos han podido regresar a casa.

“¿Por qué, después de dos años, aún no ha sido canjeado? No lo sé”, se lamenta su hermana Maria Tchernykina en su cocina. “Mi hermano es un tipo normal, era conductor. ¿Qué pueden sacar de él? No sé por qué sigue allí. Su mujer no tiene tiempo para esperar. Mi sueño es que mi hermano vuelva mientras ella siga viva.”

Maria Tchernykina ha movido cielo y tierra para intentar que su hermano figure prioritariamente en la lista de presos a intercambiar: cartas al Presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, al Director de la Inteligencia Militar Kyrylo Budanov, al defensor de los derechos, visitas a asociaciones de ayuda a las familias de los presos. Incluso se reunió con el Nuncio Apostólico. Sin embargo, todo ha sido en vano hasta ahora.

Maria también rastrea las redes sociales rusas en busca de la más mínima pista, la más mínima foto, se pone en contacto con prisioneros retornados y recopila pedazos de información, como este mensaje de voz recibido de un soldado intercambiado, que le cuenta que pasó dos días en la misma celda que su hermano en diciembre de 2022. Le llevaron a Kursk, como a nosotros, con vistas a un intercambio, pero el día 31, cuando nos hicieron levantarnos, era el único que quedaba en la celda. Esta información le fue confirmada por un segundo ex prisionero de guerra. La familia no ha vuelto a saber de él.

“Los chicos no dan muchos detalles sobre las condiciones de detención, bien porque no les dejan o para no preocuparnos”, dice María.

El marido de Olena Dobycha, Serhi, de 41 años, pudo regresar de su cautiverio el 3 de enero. Había sido capturado en abril de 2022, tras defender la enorme planta metalúrgica de Illitch en Mariupol. Olena es fundadora de Polygon 56 Berdiansk, el nombre de la ciudad a la que se trasladó en 2014 tras huir de Donetsk y que tuvo que abandonar por la ocupación rusa de parte de la región de Zaporijia, allí Olena ayuda también a las familias de los prisioneros de guerra ucranianos y acoge a los que son liberados.

“Cuando vuelven están tan delgados que son transparentes. Mi marido pesaba 110 kg, pero cuando volvió pesaba menos de 60 kg. Le han operado varias veces desde su regreso y sigue en tratamiento. Ella cifra en más de 20,000 el número de prisioneros militares en Rusia. “Al ritmo al que se están produciendo los intercambios de prisioneros, nos quedan otros diez años por delante”.

Un caso tal vez aún más delicado es el delas familias de los civiles prisioneros en Rusia. En el último intercambio de prisioneros, a principios de febrero, no se incluyó a ningún civil. El Centro Ucraniano para las Libertades Civiles, galardonado con el Premio Nobel en 2022, tiene una lista de 1,600 nombres de personas secuestradas en los territorios ucranianos ocupados y encarceladas en Rusia. Esta cifra está muy infravalorada, según Mykhailo Savva, miembro de la junta de expertos de la asociación, que cifra en 7,000 los civiles detenidos en Rusia.

“Las autoridades rusas no permiten al Comité Internacional de la Cruz Roja visitar los lugares donde se encuentran retenidos estos civiles. Nuestra asociación ha contabilizado 57 de esos lugares, y eso sin contar los lugares de detención no oficiales”. En dos años, sólo 160 personas han sido devueltas desde Rusia, dice Mykhailo Savva, que lamenta la falta de una estrategia por parte de las autoridades para acelerar el retorno de los prisioneros civiles a Ucrania.

Mientras tanto, en Kiev, Maria Chernykina se prepara para ir a manifestarse el domingo con las demás familias de los detenidos, ha mandado a hacer carteles con la foto de su hermano y llamados a su liberación, en inglés, alemán y ucraniano:

“Hay personas que llevan cautivas en Rusia desde 2014. Durante el último intercambio, había un hombre que llevaba allí desde 2015. En catorce meses, solo ha vuelto uno de nuestro batallón”, suspira la joven madre, “no tenemos ninguna garantía de que vuelva con vida”.

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