Pantomima Trujillo-Estrella

Como consignara la columna del 31/5/24 “Franqueando al Jefe”, el 1ro de marzo de 1930 el Ministro americano en Santo Domingo, Charles B. Curtis, envió a Washington el Memo no.22 al Secretario de Estado Interino Joseph P. Cotton, relatando los hechos acaecidos desde el alzamiento el domingo 23 de febrero en Santiago del Movimiento Cívico

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Como consignara la columna del 31/5/24 “Franqueando al Jefe”, el 1ro de marzo de 1930 el Ministro americano en Santo Domingo, Charles B. Curtis, envió a Washington el Memo no.22 al Secretario de Estado Interino Joseph P. Cotton, relatando los hechos acaecidos desde el alzamiento el domingo 23 de febrero en Santiago del Movimiento Cívico encabezado por Estrella Ureña, destinado a derrocar a Horacio Vásquez. En cuyo estado mayor figuraban los veteranos generales Antonio Jorge, José Estrella y un más joven Piro Estrella, asimismo el director de La Información Rafael César Tolentino y el abogado Ángel Ma. Liz.

La continuación del Memo -cuya publicación iniciara el pasado viernes- ubica el relato en la madrugada del 26 de febrero, cuando el Encargado de Negocios de la Legación Americana John M. Cabot trataba de localizar a los alzados acantonados en la Carretera Duarte cerca de la capital, con quienes había alcanzado un acuerdo previo para detener su avance. Los diplomáticos estadounidenses mediaban para lograr un arreglo político ante el nerviosismo vergonzoso del Presidente Vásquez y su séquito en franca actitud de fuga, quienes acudieron en masa a la Legación a las 7 de la mañana del lunes 24 solicitando asilo.

1.”Aproximadamente a la 1:30 a.m. del día 26 de febrero, el Sr. Cabot informó que no había podido encontrar fuerzas revolucionarias en las cercanías de sus antiguas líneas y que no dudaba que estaban en camino de entrar a la ciudad. Como esto constituía una violación a las promesas hechas por los generales revolucionarios, de inmediato telefoneé la información al Secretario (Martín de) Moya” (sobrino de Vásquez).

“A las 5 de la mañana se escucharon disparos y una descarga breve pero fuerte y el Sr. Cabot llegó a la Legación desde su casa media hora después. Pronto salió en busca del general José Estrella, a quien llevó a la Legación alrededor de las 7. A éste se le preguntó el motivo del incumplimiento de su promesa y él explicó que las fuerzas del Gobierno habían avanzado y capturado a algunos de sus hombres. Como el coronel (Simón) Díaz era el comandante del Gobierno, quedó claro que lo ocurrido era una componenda y se le dijo al general Estrella que su explicación no era satisfactoria. Al tiempo, se obtuvieron garantías de respeto a las vidas y propiedades norteamericanas.

2. A las 8, el Presidente, acompañado del Vicepresidente y del Secretario Moya, acudió a la Legación y dijo que las propuestas de los dirigentes revolucionarios eran en conjunto satisfactorias. A las 9 asistí a una conferencia entre el Presidente y el general Estrella en la Mansión Presidencial. El general prometió mantener el orden en la ciudad y abrir las válvulas del suministro de agua a la ciudad, garantizando que no se atacaría la Mansión Presidencial y la pequeña guardia que se mantuvo allí. El resto de este día lo pasamos en conversaciones con muchas personas, entre ellas el Encargado de Negocios británico (dos veces), Federico Velázquez, el Secretario Moya y otros, e intentando establecer comunicación con Estrella Ureña.

3. A las 7:45, el Sr. Cabot partió, respondiendo un mensaje recibido, con el propósito de encontrarse con Estrella Ureña en Villa Altagracia (km 45) y acelerar su llegada a esta ciudad. Cabot lo encontró cerca del km 33 y condujo con él unos 10 km rumbo a la ciudad. Obtuvo su promesa de que vendría a la Legación en la tarde para una conferencia preliminar; pero como Estrella Ureña no llegó a la Legación antes de las 11:30, Cabot fue a buscarlo por la ciudad y acordó con él que vendría a las 8 de la mañana del día siguiente.

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4. En la mañana del 27 de febrero (Día de la Independencia Dominicana), Estrella Ureña y Brache (Elías) llegaron a la Legación e iniciaron una larga serie de conversaciones que finalmente resultaron en un acuerdo entre el Gobierno y los revolucionarios. Entregué a estos dirigentes un resumen escrito de las propuestas presentadas por Cabot desde Santiago, tal como fueron aceptadas por el Gobierno, y les pregunté si ésta era una base satisfactoria para negociar. Me informaron que tendrían que consultar a los demás líderes revolucionarios y me lo harían saber lo antes posible. Expresé mi disgusto por el incumplimiento de los jefes revolucionarios de su promesa de no entrar a la ciudad sin antes recibir órdenes, y Estrella Ureña dijo que había censurado severamente a sus generales. También solicité que se diera permiso para que el Congreso se reuniera ese día, conforme a la Constitución, siendo categóricamente rechazado.

Habiendo venido el Sr. Bickers (William L., Cónsul en Puerto Plata) con una tregua escrita que había convenido entre los líderes de esa ciudad, obtuve órdenes de ambas partes de que se observara dicha tregua.

Se concertó una reunión entre Trujillo y Estrella Ureña, a fin de discutir las disposiciones militares necesarias para preservar el orden en la ciudad y evitar un enfrentamiento. Habiendo Estrella Ureña amenazado con atacar la Mansión Presidencial, el Sr. Cabot, bajo mis instrucciones, le advirtió contra tal acción y recibió seguridades de que no ordenaría tal ataque.

5. Al visitar la Mansión Presidencial más tarde, me sorprendió mucho escuchar que el Presidente ya había enviado su renuncia al Congreso y firmado un decreto nombrando a Ángel Morales Secretario de Estado del Interior (su sucesor). Convencí al Presidente de que una situación caótica seguiría a tal acción y lo persuadí de que retirara tanto la renuncia como el decreto; pero como la noticia había sido comunicada a la prensa, las dificultades no disminuyeron.

Poco después, Estrella Ureña acudió a la Legación y dijo que los revolucionarios le habían autorizado a negociar un acuerdo sobre las bases ya propuestas. Al llegar el Presidente, minutos más tarde, se celebró una entrevista muy cordial, sin arribarse a conclusiones definitivas. Al presentarse temprano para una segunda entrevista con el Presidente en la Legación, Estrella Ureña me preguntó sobre la actitud de la Legación hacia Trujillo. Se le informó que la Legación bajo circunstancia alguna recomendaría reconocer un Gobierno encabezado por Trujillo. Al llegar el Presidente, anunció la aceptación de las propuestas de acuerdo y luego tuvo una conferencia privada con Estrella Ureña, en la que se discutió el nombramiento de este último como Presidente interino.

6. Las conversaciones así iniciadas continuaron durante esa tarde y los dos días siguientes. La tensión de la revolución empeoró gravemente la condición del Presidente, por lo cual las entrevistas se llevaron a cabo en la Mansión. Las vacilaciones del Presidente y el juego político provocaron repetidos cambios en el curso de las negociaciones, pero se alcanzó un acuerdo preliminar el 28 de febrero y el definitivo el 2 de marzo. El acuerdo preliminar disponía que el Presidente partiría a Puerto Rico, por consejo médico, el 4 de marzo, y renunciaría días después. Pero, tras repetidas vacilaciones, cuando afirmó que, aunque estaba dispuesto a renunciar en cualquier momento no iría a Puerto Rico, se consideró que era mejor que renunciara de inmediato y se incorporó este punto al acuerdo final. La medida parecía aconsejable, ya que el país seguiría en estado de agitación hasta tanto se anunciara la dimisión del Presidente y Estrella Ureña ya se había quejado de la forma tendenciosa en que se había dado a conocer el preacuerdo.

7. Conforme el acuerdo final, Estrella Ureña fue nombrado Secretario de Estado del Interior el 28 de febrero y el 2 de marzo las renuncias del Presidente y el Vicepresidente fueron aceptadas por el Congreso. Al día siguiente, Estrella Ureña, en estricto apego a la Constitución y las leyes, tomó posesión como Presidente de la República.

8. Las demás disposiciones del acuerdo son las siguientes: 1. El Congreso promulgará inmediatamente la Ley Electoral de 1924. 2. El nuevo Presidente nombrará un gabinete de hombres destacados representativos de todos los partidos. 3. Todas las armas serán entregadas al nuevo Gobierno. 4. No habrá restricciones de candidatos, excepto que no se presentarán ni Alfonseca ni Trujillo. 5. El Congreso no aprobará ninguna ley excepto por recomendación del nuevo Presidente con asesoría del Gabinete. 6. Ambos partidos mantendrán la paz y respetarán los resultados de las elecciones. 7. Se observarán todas las formas legales y constitucionales. 8. Los actos de la revolución serán legalizados.”

Curtis pasa a dar su explicación. “La causa básica de la revolución fue la depresión económica existente. La inmediata: se sabía que el Ejército tácitamente ayudaría a los revolucionarios. Influyeron que Alfonseca y los suyos, con su mala reputación, alienaron a lo mejor de la opinión pública. El país, opuesto a la reelección de sus magistrados, fue amordazado y obligado a aceptar la prolongación de Vásquez, al que seguiría Alfonseca, con ley electoral injusta. Finanzas deplorables por mala administración. Peculado extendido en parte del funcionariado. Trujillo tratado repetidamente de manera arrogante por el Gobierno. Las ambiciones personales y el malestar general que sigue a los ciclos de tranquilidad.  La revolución pudo evitarse ya que la Legación obtuvo garantías de elecciones justas, pero sólo tras Ureña y Trujillo fraguar una revolución. No hubo bajas en vidas y bienes americanos ni derramamiento de sangre en general. Las partes se ajustaron a la Constitución.” Curtis expresaría: “Trujillo fue bloqueado en su plan de convertirse en Presidente interino. Pero puede intentar presentarse a las elecciones presidenciales, a pesar de los términos del acuerdo.” El Ministro americano indicaba que la imagen de EE.UU. salió robustecida al no tomarse una acción desagradable para esta República (¿intervenir militarmente?), fungiendo como mediadora en las negociaciones. Se lamentaba estallara una revolución y que su líder llegara a ser Presidente. “No objetado por la Legación sólo porque el Presidente (Vásquez) y sus asesores dijeron que Estrella Ureña era el único hombre capaz de restablecer la paz y porque se cumplieron las disposiciones legales.”

Ora pro nobis.

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