Dominicanos en Boston entregan vivienda a doña Juana

La Fundación Latidos de Amor ha entregado tres viviendas a personas de escasos recursos,Se auxilian de la Fundación del Padre Rogelio Cruz para elegir a beneficiados

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De la comunidad dominicana residente en los Estados Unidos se escriben muchas cosas, no todas positivas. Pero un grupo de nuestros nacionales que emigró hace décadas a Boston, sin mucho aparataje, ha cambiado la vida de tres familias que vivían en condiciones de pobreza extrema, con la entrega de una vivienda digna, completamente amueblada.

Este año, a través de la Fundación Latidos de Amor, dieron un giro positivo a la existencia de doña Juana Franco, residente en el barrio Santa Rosa, en Baní, provincia Peravia, quien pasó de vivir en una casucha levantada con planchas de zinc a una vivienda hecha de block, techada de concreto y completamente amueblada.

Doña Juana, de 86 años, fue seleccionada dentro de un grupo de familias que viven en condiciones de pobreza, y que fueron postuladas por ciudadanos y organizaciones comunitarias en el país, a través de la Fundación del Padre Rogelio Cruz.

Pero, ¿qué motivó a estos dominicanos que hace años emigraron del país a juntarse para ayudar, sin ningún otro fin ni promoción, que no fuera cambiar vidas para mejor?

Esta iniciativa nació hace nueve años a raíz de una visita de vacaciones de la pareja conformada por Ana Liz y Juan Chávez, quienes en un recorrido por varias comunidades del interior del país, notaron que la mayoría de los niños estaban descalzos.

“Cuando regresamos a Boston nos propusimos con un grupo de amigos juntar 500 pares de zapatos nuevos para donarlos a estos niños y nuestras amistades respondieron a ese llamado. Nos sorprendieron, pues logramos colectar 4, 800 pares de zapatos para los niños en la República Dominicana”, explicó Ana Liz a El Profe Show.

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La nueva casa de doña Juana el día de la entrega.
Miembros de la Fundación Latinos de Amor en la entrega de la vivienda.
Los esposos Ana Liz y Juan Chávez entregan la vivienda a doña Juana.

Viendo la receptividad de la gente para ayudar y la alegría de los niños al recibir los zapatos decidieron ir más allá y ya no solo donaban zapatos, también mochilas con útiles escolares, centros de computadoras para jóvenes, medicamentos, andadores y pampers para asilos de ancianos, entregas que se hacían cada año.

“Hace tres años, gracias al apoyo recibido, decidimos hacer algo más grande y en coordinación con el padre Rogelio Cruz iniciamos la entrega de viviendas y ya hemos donado una en el Distrito Nacional, una en Puerto Plata y ahora en Baní entregamos la tercera a doña Juana”, agregó Ana Chávez.

Su esposo Juan Chávez, relató que la motivación de ayudar a los demás tiene su origen en que creció en una familia muy pobre de Cotuí, donde desde temprana edad tuvo que colaborar con la siembra de arroz y limpiar zapatos para mantener a la familia.

“Nosotros sabemos lo que es pasar trabajo y no tener nada. Entonces, si Dios nos ha dado la oportunidad de que uno pueda superarse por esfuerzo, pues porque no poner eso al servicio de persona más necesitada que uno”, expresó.

Chávez indicó que con la entrega de una vivienda digna se cambia la vida de generaciones en una familia y eso no tiene precio.  

De blanco por una causa

Cada año el grupo realiza una actividad pro recaudación de fondos que han denominado “De blanco por una causa“, que es una cena en la que participan de manera solidaria artistas e influencers.

Luz García se sumó a la causa con su participación en el evento y se espera que para el próximo año se puedan incorporar otras personalidades que ayuden a cambiar la vida de otro dominicano.

La felicidad de doña Juana era evidente y en medio de su alegría y nerviosismo, porque todavía no se lo creía, solo atinaba a dar las gracias y bendecir a los miembros de la Fundación Latinos de Amor “por entregarle una casa hermosa que nunca soñó tener”. 

Parte de la comunidad del barrio Santa Rosa de Baní acudió al acto de entrega de la vivienda y se mostraron admirados de la diferencia entre la casucha donde vivía doña Juana y la casa que recibió a través de la fundación.

  

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