La fibra es un tipo de carbohidrato que posee la capacidad de no ser digerido. Por esta razón, el organismo no logra metabolizarla y la misma pasa intacta por el tracto digestivo, generando una especie de amplia limpieza dentro del organismo y aportando todos sus beneficios al mismo.

Entre sus múltiples beneficios se encuentra la acción de poder equilibrar la flora intestinal, ya que al no digerirse, pasa directamente al intestino grueso y nutre las bacterias beneficiosas que se encuentran en él. A su vez, las dietas ricas en fibra producen una sensación de saciedad mayor a otras, y por este motivo es ideal para los problemas de sobrepeso.

Otra característica positiva de la fibra radica en que es saludable para el correcto funcionamiento del corazón, ya que ayuda a mantener el sistema cardiovascular sano. Por otro lado, los especialistas señalan que al consumir fibra durante las comidas, los niveles de azúcar se mantienen estables y la energía física perdura durante todo el día.

Los alimentos ricos en fibra tienen la capacidad de prevenir el estreñimiento y algunas patologías asociadas a este trastorno, como la diabetes, obesidad, alteraciones en el colon, entre otras. A su vez, varios estudios indican que el consumo de fibra es beneficioso para disminuir trastornos como el estrés o la ansiedad.