Versos de ayer para la patria de siempre – El Profe Show

Como diría el hoy extinto autor de la “Tebaida lírica”, yo era aún «un mozuelo imberbe», casi un adolescente, cuando compuse los versos que aparecen al pie de estas notas. “Versos de muchacho”, pero henchido del más profundo y patriótico sentimiento.  Para entonces cursaba estudios magisteriales en la Escuela Normal “Luis Núñez Molina”, de Licey

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Como diría el hoy extinto autor de la “Tebaida lírica”, yo era aún «un mozuelo imberbe», casi un adolescente, cuando compuse los versos que aparecen al pie de estas notas. “Versos de muchacho”, pero henchido del más profundo y patriótico sentimiento.  Para entonces cursaba estudios magisteriales en la Escuela Normal “Luis Núñez Molina”, de Licey al Medio, Santiago.

Arrullado por la brisa que se desprendía de la copa de los árboles que preñaban de sombras el campus normalista, y tirado en la grama del amplio patio del recinto educativo me encontraba, cuando de repente se colocó a mi lado una tierna niña tarareando el “Himno a Duarte”. Más allá, en el salón de actos, un coro de compañeros ensayaba el “Himno Nacional”. Era febrero y las imágenes de la Patria, como alegres mariposas, bailaban radiantes ante mis ojos.

No soporté el impacto. Tan singular emoción había que traducirla en palabras. De mis bolsillos extraje un bolígrafo, y en un papel que por allí rodaba escribí esos versos, los que si alguna importancia poseen, se debe más al sentimiento que expresan que al valor poético que entrañan:

 I

 A DUARTE 

Duarte, digno nombre que la Patria ha conservado,

 a lo largo de tu historia inolvidable,

Duarte, rostro ingenuo que el pintor ha cincelado,

 inspirado en tus hechos memorables.

 Fuiste el faro que alumbraste los senderos,

 que trillaron tus huestes salvadoras,

fuiste el surco donde germinó primero,

 la idea de la acción libertadora.

 Fueron muchos los que con gran lealtad,

bajo tus auspicios valientemente lucharon,

todo diste por lograr la libertad,

y el Cristo de la misma te llamaron.

Al destierro fuiste enviado por Santana,

 como prueba de tu lucha decidida,

 pues soñaste siempre ver restablecida,

tu adorada tierra quisqueyana.

 Hoy tu pueblo en memorias de tus hechos,

 enaltece tu figura con honor,

al tiempo que grita satisfecho,

 ¡Salve, salve, oh gran Libertador!

 

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AL 27 DE FEBRERO

 Esta fecha de patriótico renombre,

 en la historia de Quisqueya está estampada,

y la misma con respeto es evocada,

debido al tono libertario de su nombre.

Ese día marcó el punto de partida,

hacia el logro de una nueva situación,

pues de nuevo se vio nuestro pabellón,

ondeando en su patria redimida.

Aquel día fue que el fiero contingente,

que regía nuestra acción liberadora,

arrojaron de esta tierra encantadora,

a los negros invasores de occidente.

Aguzado por las extrañas inclemencias,

los patriotas en El Conde se juntaron,

 un trabuco fragoroso dispararon,

 proclamando la sagrada Independencia.

 III

 A MELLA

 En el vientre de nuestra amada Quisqueya,

 fue fecundado un lustre personaje,

 patriota insigne, valiente y de coraje,

 por nombre lleva Matías Ramón Mella.

 Ese hombre de virtudes laudables,

 siempre la historia ha de llevar en sus entrañas,

por el patriótico valor de sus hazañas,

 y por su hondo patriotismo incomparable.

 En su mente siempre estuvo arraigada,

 la idea de ver libre a su nación,

oponiéndose a que ninguna otra nación,

 a la nuestra mantuviera pisoteada.

 Irritado por la exótica violencia,

una noche un trabuco disparó,

la conciencia de su pueblo despertó,

 proclamando la soñada independencia.

 Igual que otros fuiste un hombre de civismo,

igual que otros de tu suelo fuiste echado,

igual que otros siempre será recordado,

como un héroe inmortal del patriotismo.

El autor es profesor universitario de Lengua y Literatura.

dcaba5@hotmail.com

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