Así ha cambiado el rol del padre en la familia

Gracias a los cambios propios de la modernidad, los roles de género han tenido que reajustarse. Ahora se exige una mayor implicación afectiva y presencial del padre para el cuidado de los hijos

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Si de algo podemos estar seguros en cuanto a la vida es de que todo cambia, todo fluye y nada permanece. Esta es una ley que perfectamente se puede aplicar a la paternidad.

En las generaciones actuales (y por suerte) poco queda de la creencia de que sobre los hombros de la figura masculina de la familia únicamente recae la responsabilidad de llevar a la mesa el pan de cada día y ser proveedor de los recursos necesarios, mientras que la mujer es quien debe encargarse de todo lo concerniente al hogar, incluyendo los hijos.

Este cambio, a consideración de la psicóloga Karem González (@karemgonzalezc), tiene mucho que ver con el permiso social de la expresión afectiva y emocional que se le confiere al hombre actual. Y es que a lo largo del tiempo la imagen de padre como figura de protección y confianza se ha transformado.

“Ahora, cuando se habla de seguridad, ya no solo se hace referencia al trabajo y la disciplina, sino también a la compañía, la mirada de aprobación y la ternura. Los padres modernos son más presentes porque esta sociedad da permiso al amor”, sostiene la directora de @lotuscentrointegral.
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Otro factor al que es válido atribuir lo que representa ser papá en estos tiempos es al hecho de que la mujer es mucho más independiente e igual de trabajadora que el hombre.

“Gracias a los cambios propios de la modernidad e industrialización, los roles de género han tenido que reajustarse. Obligatoriamente se exige una mayor implicación afectiva y presencial del padre para el cuidado responsable de los niños”, comenta la experta en conducta humana.

Entonces ¿cómo definiríamos la nueva paternidad? En primer lugar, ya no se trata de ser un padre rígido y jefe de familia, sino uno que acompañe y complemente el rol de la madre, aportando experiencias, actitudes y situaciones necesarias para el buen funcionamiento del sistema familiar.

Así lo concibe González, quien a eso agrega que desde el siglo pasado se ha producido un cambio en el vínculo padre e hijo, pues este ahora es más desde el amor y no tanto desde la autoridad.

Pero además de lo que implica ser un papá en pleno siglo XXI, también hay que tomar en cuenta las expectativas sociales que intervienen; eso que se espera del hombre una vez asume su paternidad. “Se espera que sea empático, que esté presente, que ame, apoye y esté para sus hijos siempre”, indica la psicóloga.

Beneficios de tener un papá presente
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Los hijos son los que resultan más beneficiados con la nueva paternidad. Investigaciones indican que tener un padre presente es fundamental para el desarrollo social y emocional efectivo de los hijos. Esto porque de qué tan bueno y cercano sea el vínculo que se construya entre progenitores e hijos dependerá el éxito o el fracaso de las futuras relaciones interpersonales de ese niño.

A eso González añade que el hecho de que el rol paterno ahora esté mucho más involucrado en todo lo que al hogar se refiere da un mensaje de cercanía, de valía y de seguridad. Es por ello que las nuevas generaciones, como Millennials y Centennials, son más atrevidas, emprendedores, piensan en el futuro y quieren ser los dueños y jefes de sus proyectos.

“El acompañamiento y cercanía de un hombre a quien admiramos nos hace sentir capaces”, dice, aclarando que un padre presente no es el que está, sino el que se siente.

¿Cómo criar futuros padres bajo el concepto de que es importante estar presente emocional y físicamente para los hijos? Dejando atrás discursos como el de que madre solo hay una, pero padre es quien la mujer decida, ya que la aprobación o el rechazo por parte de la madre hacia la figura paterna traza una pauta en lo que será la relación del niño con su padre.

González explica que también se debe cultivar la masculinidad sana, sin imposiciones de género ni expectativas en función a su sexo; modelar la expresión del afecto como algo genuino, reforzar la transparencia y la honestidad de los hijos, y disfrutar y conectar con ellos.

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““Un padre es un hombre que ama. El amor es la fuerza que nutre, sostiene y frustra en la medida de las necesidades del niño, y esta es una labor compartida, no segregada por funciones” “Karem González,psicóloga clínica“

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